EEUU presiona a Argentina para que compre los cazas F-16 y no los chinos JF-17 Thunder

El ofrecimiento de aviones caza F-16 a Argentina no escapa a las presiones ejercidas por EEUU para evitar que el país sudamericano opte por aeronaves chinas, explicó a Sputnik el periodista especializado Marcelo Cimino. Según él, «los condicionantes por deuda» que padece Buenos Aires volcarían la balanza hacia la oferta de Washington.

Los condicionamientos que Argentina tiene por la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y ciertas presiones ejercidas por Washington podrían acercar a Argentina a comprar los aviones caza F-16 de origen estadounidense pero en manos de la Real Fuerza Aérea de Dinamarca.

Entre julio y agosto, varios medios consignaron que tanto el Gobierno como el Congreso estadounidense habían dado el visto bueno necesario para concretar la venta de las aeronaves, buscadas por la Fuerza Aérea Argentina para reemplazar a las francesas Mirage.

El argentino Marcelo Cimino, que siguió el proceso desde su sitio web especializado Full Aviación, explicó a Sputnik que el proceso de aprobación formalmente no culminó en EEUU, y aclaró que si bien Dinamarca había ofrecido originalmente 48 unidades, la operación podría hacerse por un total de 24, debido a que la Fuerza Aérea Argentina descartó 16 y a que «el Gobierno danés se encuentra sujeto a presiones internas» para aportar ejemplares a Ucrania.
En efecto, las presiones estadounidense parecen no estar fuera del menú en el proceso de adquisición de estas aeronaves. Es que Washington busca evitar, con la oferta danesa, que Argentina se vuelque por la compra de los aviones chinos Chengdu FC-1 Xiaolong, también conocidos como JF-17 Thunder, una posibilidad que se había fortalecido con algunas reuniones entre técnicos chinos y autoridades argentinas.
La probable aprobación del proceso el TPT (third-party transfer) por parte de EEUU, en todo caso, reflejará el resultado de la negociación puntual sobre el equipamiento y armamento que traerá consigo el eventual F-16 MLU danés. En todo caso, de concretarse la compra de los Viper por sobre el otro contendiente, el caza chino Chengdu FC-1C, entonces sí podríamos hablar que las presiones de Washington rindieron sus frutos», apuntó Cimino.
El especialista argentino consideró que, en ese sentido, «en todo caso las presiones comenzaron bastante tiempo atrás» con declaraciones como la de la jefa de Comando Sur de EEUU, Laura Richardson, que en varias ocasiones se mostró preocupada por el «avance» de China en Sudamérica, o la de la congresista republicana María Salazar, que en marzo de 2023 directamente calificó un posible acuerdo entre Argentina y China por los JF-17 como «un pacto con el diablo que puede tener consecuencias de proporciones bíblicas«.
Si bien consideró que no puede asegurarse que el próximo Gobierno argentino concrete finalmente la compra de los aviones caza, Cimino sí vislumbró que, de hacerlo, Argentina seguramente se inclinará por los aviones estadounidenses, «dado el contexto estratégico mundial y los condicionantes por deuda que padecemos».
A pesar de eso, el especialista aclaró que las unidades en manos de Dinamarca seleccionadas para la transacción con el país sudamericano tienen un remanente de horas de vuelo y un nivel de actualización «más auspicioso del que se esperaba». Con el estándar argentino, indicó, podrían llegar a tener un remanente de horas «para 20 años de operación«.
Cimino también destacó que la Fuerza Aérea Argentina «logró anexar a la oferta» y dentro del mismo monto «un gran stock de repuestos, piezas, rotables y partes en general, junto a equipos de apoyo en tierra, herramental completo, utillajes, bancos de ensayo, repuestos de zona caliente y motores completos, entre otros».
El país sudamericano también negocia, apuntó el especialista, «un contrato por armas de tipo inteligente» con EEUU, algo que Argentina logró colocar como condición para aceptar las aeronaves.

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